Grupo de 4 a 8 años: martes de 17:15 a 18:00h - Grupo de 9 a 13 años: jueves de 17:15 a 18:00h
Cuando observo a las niñas y niños que vienen a mis clases de yoga, siempre me viene este pensamiento “ojalá hubiéramos tenido la oportunidad de acercarnos al yoga durante nuestra infancia”. Conocer nuestro cuerpo y nuestra mente moviéndonos, respirando, experimentando los beneficios de las posturas de yoga, aprendiendo en la interacción con los demás y todo a través del juego.
Entre todos los beneficios de la práctica de yoga en la infancia, que van desde propiocepción corporal, la mejora de la postura, la fortaleza, el equilibrio, la flexibilidad, la coordinación, la relajación, etc. yo me quedo con lo que más me gusta observar, el vínculo, la relación con los demás y con nosotros/as mismos/as, el aprendizaje de focalizar la atención, la respiración, la integración de herramientas para entrar en calma y saber identificar emociones, estas habilidades son para toda la vida, y es todo un regalo poder aprenderlo jugando durante la infancia.
En el sistema en el que vivimos actualmente, no siempre es fácil y supone todo un reto y un proceso salir de la inmediatez, de la exigencia, de las prisas y de todos esos aspectos que sin darnos cuenta vamos transmitiendo a nuestros peques, por eso en mis clases muchas veces tengo que improvisar, estar atenta a la energía del grupo y atender a lo que suceda en cada momento, a veces es un caos, a veces todo camina solo y muchas otras veo los frutos de esa semilla que vamos regando y abonando, sorprendiéndome con personitas cada vez más conectadas consigo mismas y con las demás.
Si te interesa que tu hijo/a entre los 3 y los 10 años pueda acercarse al yoga y a todos sus beneficios, contacta conmigo.
El yoga durante la infancia tiene beneficios en diferentes áreas, a nivel físico contribuye a mejorar la propiocepción, el equilibrio y la coordinación, ya que las posturas ayudan a desarrollar mayor conciencia y control corporal, así como fuerza y estabilidad.
A nivel emocional, la práctica de relajación y respiración adaptada a la infancia facilita entrar en contacto con la calma y aprender a manejar situaciones estresantes reforzando la seguridad en sí mismos/as, así como aprender a identificar sus emociones.
Y, a nivel más cognitivo y social, el yoga mejora la concentración, fomenta la creatividad y la imaginación y promueve habilidades sociales como el respeto, la empatía y el trabajo en equipo.
Las clases de yoga para niñas y niños promueven el acercamiento y la inmersión en el yoga a través del juego. Cada clase es diferente y suelo usar diferentes recursos y materiales, cuentos, música, dados, cartas de yoga, masajes, mantras, mandalas… Se permite el movimiento libre y la creatividad, sin presiones ni competitividad. Hay una primera parte más activa en la que la dinámica busca soltar y liberar la energía del día para pasar a un segundo momento en el que vamos bajando la intensidad para de manera calmada irnos acercamos a la relajación con la que cerramos la clase.
En el grupo de 9 a 13 años, la idea es ir progresando y haciendo un aprendizaje más profundo del yoga, así como de las posturas e introducir técnicas de respiración y atención plena adaptadas a su momento evolutivo.
Mis clases están diseñadas para peques entre 4 a 13 años. Se dividen en dos grupos de 4 a 8 y de 9 a 13 años. Son grupos de edad en el que conviven distintas etapas evolutivas, beneficiándose de ventajas para su desarrollo individual así como para la dinámica grupal. Se da un aprendizaje natural en el que interactuar con compis de diferentes edades ayuda a desarrollar estrategias para expresarse y entender a los demás, apoyarse mutuamente, consolidando sus aprendizajes observando y poniendo en práctica nuevas habilidades. Además se crean lazos de amistad y confianza entre niños y niñas de diferentes edades, beneficiándose ambas partes de estos vínculos afectivos.
Mi enfoque de la práctica de yoga durante la infancia es dinámico y permite a los niños/as moverse y expresarse libremente. Es un proceso en el que progresivamente van aprendiendo a enfocarse y a relajarse de manera natural. Así que a medio-largo plazo lo adquirido en las clases de yoga puede convertirse en una gran herramienta para mejorar la atención y la concentración.